La importancia de una buena oclusión

 Ortodoncia

Son muchos los pacientes adultos que dudan a la hora de someterse a un tratamiento de ortodoncia porque piensan que ya no tienen edad para eso, o que ya están acostumbrados a tener los dientes mal posicionados, o que no podrán soportar la incomodidad de llevar “aparatos”, o que les causará problemas en el trabajo, etc.

Los pacientes suelen pensar erróneamente que la única finalidad de la ortodoncia es colocar los dientes en su sitio, pero lo cierto es que se trata de mucho más que eso.

Los dientes correctamente alineados en la boca no son solamente más estéticos sino que realizan una mejor función: cuando muerden y mastican lo hacen todos a la vez, distribuyendo las cargas equilibradamente entre ellos, y permiten así un mejor trabajo de la articulación de la mandíbula. A esto técnicamente lo llamamos tener una buena oclusión.

 

Una buena oclusión evita que haya dientes que trabajen en exceso y que a la larga presenten problemas de pérdida ósea y acaben fallando. Por otro lado cuando la oclusión no está bien equilibrada la articulación mandibular no trabaja correctamente y esto puede causar en algunas personas dolores en la cara, incluso contracturas en el cuello o cefaleas.


También es importante señalar que la correcta alineación de los dientes contribuye a una mejor higiene bucodental. Los dientes que por estar muy torcidos o apiñados tienen una difícil limpieza son candidatos a todo tipo de patologías dentales y suelen ser los primeros en perderse.

Por lo tanto debemos saber que un tratamiento de ortodoncia, dado los considerables beneficios de salud y estética que proporciona, es recomendable en casos de mala oclusión y mal posicionamiento de las piezas dentales independientemente de la edad, y por eso son cada día más los adultos que no tienen complejo en presumir de brackets. No obstante, existen tratamientos invisibles para aquellas personas que por motivos de imagen prefieran no llevarlos.